domingo, 25 de mayo de 2014

Anecdota de Coleccionista, Lodela

Hace algun tiempo, andaba vagando por Texcoco, una ciudad que conoci muy bien en mi infancia, pero a la que no habia vuelto en muchos años, un dia que tenia antojo de Charales y Esquites, decidi hacerle una visita calmada, recorrer los viejos lugares, caminar por sus añejas calles y disfrutar de un placentero dia.


No encontrte la Ciudad tranquila que recordaba, en su lugar un bullicioso suburbio de la Ciudad de Mexico, con exceso de trafico, embotellamientos y lo que solo podria definirse como la extincion de la antigua paz, nuevos edificios y vendedores ambulantes habian convertido la calle en algo diferente, mucho mas homogeneo, casi identico a la Peralvillo o Mixcoac.

Se habian ido los tiempos del Charal, del queso Covadonga y del Flan de leche de Vaca, a pesar de todo, el Mercado, la Catedral y la Terminal del Texcoco se mantenian estoicos marcando la tradicion y conservando la memoria de la ciudad

Mi objetivo era el Mercado, este era un viaje del estomago, y si vien todavia algunas ancianas seguian vendiendo sus productos, ya casi todo habia desaparecido, de todas formas recorri el mercado, los tacos de Carnitas y las aguas frescas, la tortilleria que recordaba, pero tambien encontre lo que habia olvidado, las jugueterias, en que mi madre me habia comprado no se cuantos juguetes, mas sin embargo, la mercancia habia cambiado, no mas trompos o camiones de madera, no mas boxeadores ni canicas, sino el juguete de plastico chino estandard.


Pero en un rincon, una caja extraviada por el tiempo, llamo de inmediato mi atencion, era una caja negra, con el logo de Lodela, larga, como de un buque, le pedi a la señora que atendia que me la mostrara, lo que hizo con un gusto mayor al normal, la caja estaba empolvada, pero sellada, era un viejo buque a escala, el Tirpitz, cuando le pregunte el precio, la señora reviso la caja y vi el precio impreso en ella, y no lo pudo creer, 21 pesos, dijo que obviamente estaba equivocado, asi que me lo dio en 100 pesos, alegre de deshacerse de ese estorbo del inventario, le inquiri sobre si tenia algun otro y salieron a la luz un maltratado Hurricane en 1/72 y un Typhoon en 1/144, asi que los adquiri todos por la fabulosa cantidad de 125 pesos del 2009.


La caja del Hurricane estaba muy maltratada, asi que cuando me sente en el viejo restaurant junto a la Iglesia del Señor del Hospital, lo abri y lo revise, el modelo estaba intacto, pero muy sucio, las calcomanias y el instructivo estaban amarillentos y quebradizos. El Typhoon y el Tirpitz, sellados, pero la caja del buque era muy pesada, lo que los colocaba como a mediados de los setentas, casi cuarenta años se habian pasado en la tienda, mas tiempo del que yo llevo de coleccionista. El buque lo guarde hasta la siguiente navidad, y me lo di de regalo, los otros dos, no he tenido tiempo de ensamblarlos.

viernes, 2 de mayo de 2014

El Abate Suger

Despues de las Edades Obscuras, cuando la Civilizacion Occidental resurgio de las cenizas del Imperio Romano, y ya que no hubo que preocuparse solamente por seguir vivo al dia siguiente, se dio un tiempo de gran creacion, el Arte, la Arquitectura, la Ingenieria y todas las demas Ciencias aplicadas volvieron por sus fueros, fue una gran explosion artistica y creativa.

El Aguila de Porfido de Suger, uno de los
pocos objetos de su coleccion en sobrevivir
Uno de sus exponentes mas elevados fue el Abad Suger, el famoso abate de San Denis, un hombre intrepido intelectualmente, que creo no pocas partes de la Cultura Medieval, entre ellas el Arte Gotico, este inquieto personaje, era tambien un avido coleccionista, en el mismo sentido que muchos de nosotros reconoceriamos actualmente, se interesaba por coleccionar objetos hermosos, restos salvados del hundimiento del Viejo Imperio, objetos bellos y extraños de lugares lejanos, obras de arte contemporaneas, y tenia esa fiebre del coleccionista, en sus escritos, se siente esa emocion de encontrar algo nuevo, de contar sus historias de busqueda y hallazgo, de magnificos "tesoros" localizados con esfuerzo y paciencia, que fueron cuidadosamente recopilados y guardados, en fin, de lo que todo coleccionista siente.

Y es en ese sentido que todo Coleccionista disfruta del placer de la busqueda, de pasearse por mercados de ciudades extrañas, buscando y localizando sus tesoros, del arte de negociar, de adquirir y preservar sus tesoros, y estos pueden ser tan diferentes como cada personalidad, para algunos es una sencilla roca, o una figura de Caja de Cereal, o en el caso de Suger, obras de arte que le enseñaron la Belleza Absoluta de Dios.